martes, 15 de agosto de 2017

El peligro de ser ateo en ciertos países

Hay países donde manifestarse como ateo es un riesgo de muerte, uno de ellos es Pakistán. Omar, curiosamente llamado así en honor de uno de los califas más respetados del Islam, no siguió la tradición musulmana de sus ancestros e incluso llegó a fundar un grupo ateo en aquel país. No obstante, los miembros deben mostrar identidades ficticias ante el peligro que los rodea, ya que publicar en las redes sociales sobre ateísmo en Pakistán es un delito grave al ser considerado una blasfemia. Taimoor Raza, chií de 30 años, fue condenado a muerte en junio de este año después de discutir en Facebook sobre religión con alguien que resultó ser un agente antiterrorista. La acusación fue de difundir un discurso de odio convirtiéndose en la primera sentencia de este tipo en el país asiático, relacionada con las redes sociales, aunque los delitos de blasfemia se han sucedido en el pasado. Incluso, la población ha provocado en ocasiones linchamientos a los blasfemos, leyes promovidas desde lo alto, pero aparentemente sustentadas por las masas. Es lo que tiene la religión, que parece empujar a gente normal a sustentar sistemas de dominación y acabar haciendo barbaridades.

martes, 25 de julio de 2017

Conformismo y persuasión social

Ya hemos hablado en otras entradas de este blog del viejo concepto de "animal social" de Aristóteles, que puede adaptarse a la actualidad hablando en la sociedad contemporánea de una permanente tensión en la persona entre su "individualización" y los valores asociados al conformismo; esta noción de conformismo vamos a definirla como una cambio en las creencias o conductas de una persona debido a la presión, real o imaginada, de otro individuo o grupos de individuos .
Son muchos los factores que ayudan a reducir o aumentar el conformismo: si el individuo encuentra a otras personas con opiniones similares, en disenso también con la mayoría, la subordinación y conformismo se reducen; la unanimidad, al margen del tamaño del grupo, contribuye al conformismo; el carácter del individuo, según tenga alta o baja la autoestima, condiciona para una posición más o menos conformista; en la misma línea, la visión que tenga la persona de sus propias habilidades le llevará a reducir o incrementar su subordinación al grupo; el prestigio de algunas personas también empujará al conformismo; o el hecho de que los miembros que son inducidos a ser aceptados de manera moderada tienden más a adaptarse a las normas y pautas de conducta creadas por el grupo, que aquellos que se ven empujados a la aceptación de manera tajante.

miércoles, 19 de julio de 2017

Memoria histórica y conciencia transformadora, tan necesarias

Cada vez estoy más convencido de que, al menos en España, de manera muy generalizada, no hay memoria, ni corta ni larga. Es muy difícil trabajar por la recuperación de la memoria historia, en un país en el que no parecen recordarse ni los últimos años. Todo el afán parece ser buscar una élite política (un gobierno, claro) que gestione adecuadamente, que nos resuelva las cosas, vamos. Esta situación, al margen de las ideas políticas que tenga uno (que sí, que todos tenemos eso que llaman "ideología", aunque algunas personas simplemente reproduzcan la ideología predominante), se produce en una sociedad en la que la ausencia de conocimiento y de análisis político es que cada vez mayor. Irremediablemente, ello lleva automáticamente a vincular la participación política con la mera votación periódica para la elección de los gestores de turno. Dicho de un modo algo más profundo, podemos decir que lo que predomina en la actualidad es un imaginario social reformista o revisionista (se quieren cambiar las cosas a nivel formal, pero manteniendo el sistema intacto) frente al imaginario reaccionario (se querrían mantener los rasgos de una sociedad tradicional y retrógrada; un ejemplo es el catolicismo en este país, y afortunadamente el laicismo va ganando terreno) y el imaginario revolucionario (que ya concretaremos más adelante cuál de ellos es nos parece verdaderamente transformador y progresista).

jueves, 13 de julio de 2017

El arte de amar y la sociedad de la enajenación

En la entrada anterior, aludimos de forma extensa a la enajenación, propia de nuestras sociedades modernas. Uno de sus mayores teóricos fue Erich Fromm, que en su obra El arte de amar considera que el amor no es un objeto (que debe "encontrarse"), sino una facultad (la cual debe crearse y ser desarrollada). En esta sociedad de la enajenación, el individuo suele mostrar un temor consciente a no ser amado cuando el miedo auténtico, puede que a veces inconsciente, es a amar de forma real. Desgraciadamente, y una muestra es el creciente éxito de superficiales libros de autoayuda, una gran parte de personas esperan encontrar alguna receta del tipo "cómo debe usted hacerlo" y eso suele llevarse también al terreno afectivo. El amor es una experiencia personal y, considerándolo un arte, sí pueden establecerse unos requisitos generales como en cualquier otro; Fromm alude a que la práctica de un arte requiere siempre disciplina. Por supuesto, hablamos de una palabra delicada que el individuo asocia al trabajo forzoso, a gastar energía en fines ajenos; en una rebeldía algo infantil contra el autoritarismo el individuo desconfía de cualquier forma de disciplina, tanto de la proveniente de una autoridad externa (irracional) como de la autoimpuesta (racional). Sin la disciplina, la vida puede volverse caótica y sin posibilidad de concentración; en nuestra sociedad, como puede comprobarse fácilmente, no hay autodisciplina porque raramente hay concentración: se requiere inmediatez en lo placentero y eficacia rápida en lo productivo, se hacen multitud de cosas a la vez, se tiende a consumirlo todo (incluso el arte y la cultura), existe numerosa ansiedad y nerviosismo... Otro factor primordial es el de la paciencia, algo obviamente necesario para dominar cualquier tipo de arte; es por eso que la búsqueda de resultados rápidos supone no dominar nunca verdaderamente una disciplina. El hombre moderno no posee disciplina, concentración ni paciencia, ya que se le reclama constantemente la rapidez. En ese sentido, es muy significativo y grato aquel reivindicable lema del movimiento 15M: "Vamos despacio porque vamos lejos". En la sociedad moderna, todas las máquinas están diseñadas para lograr rapidez; la búsqueda del máximo beneficio así lo determina y aquí encontramos una vez más que los valores humanos están condicionados por lo económico. Una condición también primordial para el dominio del arte es la preocupación y resulta igualmente necesaria para los afectos humanos, para la capacidad de amar.

domingo, 9 de julio de 2017

¡Enajenados!

Se han hechos numerosos estudios sobre la enajenación en las sociedades contemporáneas y sobre los factores que la promueven. Con dicho término, nos referimos al hecho de que alguien puede encontrarse en una realidad ajena a él mismo. ¿Puede explicar esto la cantidad de creencias absurdas que existen en la sociedad actual? Yendo más allá, ¿encontramos con ello una explicación al enorme volumen de tonterías que se dicen y hacen a nivel cotidiano? Veamos qué podemos indagar sobre la enajenación. De entrada, para diferenciarla de algo parecido a la locura, diremos que hay quien prefiere denominarla "alienación"; tiene cierta lógica, a nivel etimológico, ya que el vocabo "alius" significa "otro" o "diferente". Estar "alienado", por lo tanto, se refiere a estar o hallarse en "otro", en alguien ajeno. Si estar enajeado, o alienado, es estar fuera de sí, ¿que queremos decir con lo contrario? Sería, el hecho de hallarnos dentro de nosotros mismos, un estado liberador; una libertad en sentido positivos, es decir, de autorrealización. Podemos abordar el concepto de la enajenación desde diferentes puntos de vista, el económico, el psicólogico, el existencial… Como hemos dicho anteriormente, los estudios se han producido en la época moderna y se ha identificado la enajenación con las sociedades capitalistas, fuertemente mercantilizadas y de consumo. No obstante, es posible que su sentido se remonte mucho más atrás en la historia de la humanidad, de tal manera que podamos considerar la enajenación como sinónimo de "idolatría". Así es, la religiones y la sumisión a cualquier forma de dominación están en la base del concepto que nos ocupa. El ser humano proyecta todas sus potencilidades en lo que considerar sus dioses o jefes, se muestra sumiso a ellos y los termina adorando. Por supuesto, a un nivel sobrenatural podemos hablar del concepto de Dios, como de cualquier otra abstracción. Incluso, el Estado en el campo político no deja de ser un trasunto de la divinidad, un poder trascendente al que los seres humanos deben subordinarse.

martes, 4 de julio de 2017

El carácter social en la sociedad moderna

Erich Fromm, un autor fascinante y de plena actualidad, consideraba que, para estudiar el estado de la salud mental del hombre contemporáneo, era necesario hacerlo también con las influencias sobre la naturaleza humana de los modos de producción y de la organización social y política. Este autor escribió su obra a mediados del siglo pasado, pero sus estudios son válidos varias décadas después, con un sistema económico consolidado, a pesar de sus crisis periódicas, y una alienación más poderosa que nunca en los seres humanos. Fromm llamaba "carácter social" al núcleo de la estructura de carácter compartida por la mayoría de los individuos, claramente diferenciado del carácter individual, del cual es necesario hacerse una idea para juzgar la salud mental y equilibrio del hombre. La función del carácter social sería moldear y canalizar la energía humana, en una determinada sociedad, con el fin de que esa misma sociedad funcione. En la sociedad industrial moderna, por ejemplo, para que triunfara fue necesario exigir una energía de trabajo sin precedentes a los hombres, que se convirtiera en una especie de impulso interior hacia esos fines. La sociedad produjo un carácter social al que fuesen inherentes esos impulsos.

jueves, 29 de junio de 2017

El conocimiento en la sociedad

Solo una persona muy pobre intelectualmente puede pensar que está en una verdad absoluta, al igual que considerar que está exenta de prejuicios (ambas cosas, seguramente, muy relacionadas). Los seres humanos, de forma obvia, y el mayor de los sabios seguro que es consciente de ello (o, quizá, no lo es tanto), somos imperfectos y gran parte de las cosas que asumimos como ciertas en realidad no lo son. La cognición social alude a cómo entendemos el mundo social; nuestras decisiones importantes tienen que ver con el modo como construimos y comprendemos el mundo social en el que vivimos. No solo eso, sino que es frecuente que las personas se muestren pertinaces en la defensa de las cosas que consideran ciertas y que sea muy difícil convencerles de lo contrario. Se menciona también que es incluso racional esta faceta de la cognición humana, cada persona trata de estar en lo cierto y de sostener opiniones y creencias correctas. Puede decirse que una idea extensa de la racionalidad humana es la que nos hace actuar como una especie de científicos ingenuos. El pensamiento racional necesita, al menos, dos requisitos: que el individuo pensante tenga acceso a una información precisa y útil, y que cuente con recursos ilimitados para procesar los datos vitales; en nuestra vida cotidiana, prácticamente nunca se darán las condiciones requeridas.